El sorprendente poder de los colores en los niños

 

 

Está demostrado que los colores ejercen influencia en el comportamiento del ser humano, sobre todo en los niños.

 

 

 

Los colores pueden influir positiva o negativamente en nuestro estado de ánimo, comportamiento, estimulación del cerebro y del cuerpo. Incluso puede afectar la salud.

Estudios científicos también han encontrado que la exposición a ciertos colores pueden mejorar los hábitos de sueño, aumentar la capacidad de memoria, e incluso mejorar el rendimiento académico.

 

 

Los colores son estímulos visuales que pueden generar diversas reacciones en nuestro organismo y en nuestro estado de ánimo. La psicología del color nos brinda algunos ejemplos sobre los efectos de los colores en los niños: En el caso de niños deprimidos, lo favorable será que tengan en las paredes de su habitación aplicaciones de color rojo u objetos de este color ya que al percibirlas aumentan la energía y la vitalidad. Los expertos en cromoterapia recomiendan el color amarillo en tonos pasteles y alternando con otros colores es muy recomendable porque favorece la concentración y el desarrollo intelectual. En el caso del lugar de estudio de los niños, es importante tomar en cuenta que los colores frescos (azul, verde o combinación), poco saturados favorecen fijar la concentración debido a que transmiten un ambiente de tranquilidad y relajación.

Los colores son fundamentales para el desarrollo de los niños y los bebés. El color de su ropa, de su dormitorio, de sus juguetes....influyen en su estado de ánimo. ¡Conoce su significado!


A partir de los seis meses, los bebés empiezan a reconocer todos los colores. Los tonos vivos son los que captan más su atención, pero debes compaginarlos con tonalidades más tenues para evitar un exceso de estímulos. Cada momento del día requiere de unas necesidades y según cuales sean, unos colores son más apropiados que otros.

Amarillo: favorece la concentración y el desarrollo intelectual, siempre que no sea una tonalidad demasiado estridente.

 

Azules y verdes: colores relajantes que incitan al descanso.


Blanco: tonalidad que proporciona bienestar y alegría.
Marrones, grises y negros: colores apagados que pueden inducir a la tristeza.


Naranja: tono luminoso y alegre que invita a la actividad.
Rojo: color de la vida que es sinónimo del movimiento y puede producir excitación.

 

Para conseguir que tu pequeño respete los lugares prohibidos de la casa, puedes colocar una tira de cartulina de color amarillo en los accesos vetados. En cambio, para conseguir que tenga hambre, puedes utilizar vajillas con toques de color rojo.

 

 

Sugerencias de colores

 


Si los niños presentan algún tipo de depresión, es conveniente que las paredes de su habitación sean de color rojo o que tengan objetos de dicho color, dado que al percibirlos aumentan la energía y vitalidad.
Si desean estimular la concentración y el desarrollo intelectual, se deben volcar al color amarillo en tono pasteles alternando con otros colores.
Para el cuarto de estudio de los pequeños, utilicen colores como el azul, verde o combinación de ellos.
Por último, es conveniente remarcar que el origen de estas propiedades y efectos psicológicos de los colores no está en los propios colores sino en la asociación mental que, de forma natural e inconsciente, hace el ser humano como consecuencia de un ‘aprendizaje cultural heredado’.